sábado, 29 de agosto de 2009

San Lazaro y Babalu Aye

San Lazaro y Babalu Aye






En el siglo XI, la leyenda provenzal de Santa María Magdalena, pone a San Lázaro como obispo de Provenza y muerto como mártir en Francia. Incluso el Papa Benedicto IX, al consagrar la iglesia de San Víctor de Marsella, afirmó que sus reliquias estaban ahí (lo único cierto de todo esto es que hubo un Lázaro obispo de Marsella, pero en el siglo IV). Otra cosa es su veneración, que sí es muy antigua. La gallega Eteria, una peregrina a Jerusalén en el siglo III, describe sobre la gran procesión que se hacía el sábado anterior al Domingo de Ramos al "Lazarium" tumba de San Lázaro (esta procesión aún se celebra por parte de la iglesia ortodoxa). En año 890, el emperador León VI construyó una iglesia y un monasterio en su honor en Constantinopla y trasladó allá una parte de las pretendidas reliquias, que se hallaban en Chipre. Se celebra el 17 de diciembre.




Lázaro o Lázaro de Betania es un personaje bíblico que aparece sólo en el Nuevo Testamento, hermano de María y Marta de Betania. Vivió en Betania, un pueblo en las afueras de Jerusalén. En su casa se hospedó Jesús al menos en tres ocasiones (Mt. 21: 17; Mr. 11:1, 11, 12; Lc. 10:38; Jn. 11:1). Es muy famoso principalmente porque según el Evangelio de Juan (11:41–44) fue revivido por Jesús. A partir de esta historia su nombre es utilizado frecuentemente como sinónimo de resurrección.




San Lázaro, el de las llagas, las muletas y los perros, tiene su origen en un pasaje de los Evangelios.
Según el Evangelio de San Lucas, Jesús, que solía hablar en parábolas a las gentes, dijo un día a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado a la puerta de él, deseando hartarse de las migajas que cayeran de su mesa, lleno de llagas, y aun los perros venían y le lamían las llegas.
Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fue sepultado.
Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vio a Abraham de lejos, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mi, y envía a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.
Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Y además de todo esto, una grande sima está constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá".
Sin embargo, la religión católica jamás santificó al mendigo de la parábola bíblica. Para ésta el único santo de ese nombre es San Lázaro Obispo, el cual aparece siempre en las imágenes sin llagas, tocado con una mitra y cubierto con una capa conforme a su jerarquía eclesiástica.
¿Cuál es la causa entonces de devoción tan extendida en nuestro país de la figura del mendigo lacerado? Hay que irla a buscar a la equivalencia que los negros lucumíes persiguieron en sus dioses africanos con las imágenes cristianas. Para ellos personaje evangélico era Babayú-Aye, el "orisha" que cura a enfermos y protegía a los pobres. Y con este carácter colocaron su imagen en los altares que construían en sus cabildos y lo popularizaron.








Babalu Aye








Babalú Ayé es el Orisha de la lepra, la viruela, las enfermedades venéreas y en general de las pestes y miseria. Es muy conocido y venerado. Representa las afecciones de la piel, las enfermedades contagiosas, especialmente las venéreas y las epidemias en el ser humano.
En la naturaleza de día se esconde entre la hiedra, el coralillo y el cundeamor para protegerse del sol. Sale de noche. Orisha muy respetado y hasta a veces temido en Nigeria. Su culto viene de Dahomey (Benin), donde recibe el nombre de Azojuano (Azowano), Rey de Nupe, territorio de los Tapa. Su nombre viene del Yorùbá Babàlúaíyé (padre del mundo), en África se lo conocía bajo la denominación de Samponá o Sakpatá, por ser la viruela y la lepra enfermedades mortales.En algunas casas santorales Babalu Ayé no se hace a la cabeza de ningún iniciado, se hace Yemayá con Oro para Babalu Ayé, se recibe su receptáculo y atributos. En otras si se realiza la coronación, en dicha ceremonia se realiza un awan con ministras, se llama a Oloshas Omo Azojuano para que monten el Orisha durante la ceremonia, nacen sus atributos dentro del Kutú (fosa que se realiza en la tierra) y se recibe con Naná Burukú. Sus Omìerós u Ossaín no llevan agua, pues es su tabú.Su número es el 17 y sus múltiplos. Su color es el morado obispo. En el sincretismo se le compara con San Lázaro (17 de Diciembre). Se saluda ¡Jekúa Babalu ayé agrónica!
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